
por
el Dr. Walter Guillermo Soto
Probablemente este sea un tema algo espinoso y no suficientemente
claro para la mayoría.
Trataremos
de diferenciar a las terapias complementarias de las alternativas:
las complementarias se realizan junto con el tratamiento principal,
tienden a mejorar la calidad de vida y no promueven la cura
mágica del cáncer; las alternativas tienden a
reemplazar los tratamientos científicamente reconocidos
como eficaces y sus resultados son de difícil comprobación
científica, muchas veces se hacen con hierbas o productos
de dudosa actividad biológica beneficiosa y a menudo,
altamente tóxicos.
Está
claro que debemos tender a una medicina integrada, en la que
convivan diferentes posibilidades terapéuticas que se
complementen y se unan en beneficio de cada paciente, por eso,
cuando se realizan actividades integradoras de tratamientos,
se tiende a lograr una estrecha relación entre la mente
y el cuerpo.
Se
recomiendan ejercicios de relajación, actividades físicas
tranquilizadoras como el yoga, el tai-chi-chuan u otras similares.
Los masajes son una gran fuente de placer físico, y si
se sabe estimular los puntos de presión adecuados, se
obtienen resultados sorprendentes. La músico-terapia
es altamente gratificante, y usualmente agradecida por los pacientes
durante sus estadías en las clínicas de quimioterapia
y radioterapia. La acupuntura ya es bien conocida, de eficacia
comprobada en los casos de náuseas y vómitos y
como alivio para algunos dolores.
Indudablemente,
todo aquello que permita aumentar la espiritualidad y el bienestar
actuarán como un bálsamo para el paciente y también
para su entorno.
Usted
va a comprobar que, a partir del diagnóstico, se le acercarán
amigos y familiares con una increíble variedad de propuestas
terapéuticas. Generalmente, estas terapias alternativas
que muchas veces intentan reemplazar los procedimientos tradicionales,
se basan en la premisa de que son naturales (y por lo tanto,
seguras) y que se usan desde la Antigüedad (y por lo tanto,
eficaces). Básicamente son las siguientes:
-
Vitaminas y minerales a altas dosis, especialmente vitamina
C (a veces en administración intravenosa): es
ineficaz y puede convertirse en un tratamiento peligroso.
-
Hierbas, raíces y frutos: las plantas tienen
propiedades biológicas en determinadas concentraciones
(es lo que hace la industria farmacéutica), excederlas
o minimizarlas puede ser tóxico.
-
"Energía":
procedimientos en los que una persona transmite a otra
buenas ondas positivas.
-
Lavados intestinales con agua o ingestión de
orina: sin comentarios.
-
Ingesta de larvas y gusanos de eficacia jamás
comprobada.
-
Brebajes de origen incierto, "sanadores",
brujos, etcétera.
No
puedo prohibirle que lo haga, sin embargo me permito advertirle
que lamentablemente hay delincuentes que se aprovechan de la
desesperación de los pacientes, los estafan con tratamientos
absolutamente comprobados como inútiles y, en algunos
casos, perjudiciales para la salud. Tenga mucho cuidado.
Un
comentario especial es para los amigos y parientes que en su
desesperación acercan cualquier tipo de propuestas alternativas.
En realidad, muchas veces es tanta la angustia y la impotencia
que sienten que tratan de "ayudar" de cualquier manera.
A ellos les sugiero que si no pueden tolerar las circunstancias
por las que pasa su gente querida, no sólo se abstengan
de hacer propuestas inútiles que desvían a las
pacientes de la senda del tratamiento científicamente
comprobado, sino que también recurran a los grupos de
familiares de enfermos o de apoyo psicológico.
